¿Quién no ha raspado alguna vez el bol de masa para galletas pensando que era casi mejor que la galleta misma? La masa de galleta comestible convierte este placer culpable en un verdadero postre: una masa cruda, suave, salpicada de trozos de chocolate, que se disfruta a cucharadas sin ningún riesgo.
El secreto es simple: sin huevo, y una harina que se hornea rápidamente para pasteurizarla. En 15 minutos, obtienes una delicia nostálgica para servir en vasos pequeños, en bolas tipo helado o para incorporar en tus batidos y brownies.