El rocher de coco, o congoleño, es una de las delicias más simples de la pastelería francesa: 3 ingredientes, 10 minutos de preparación y un resultado adictivo, dorado y crujiente por fuera, tierno y fundente por dentro. La pequeña pirámide dorada que huele a coco ha sido unánime durante generaciones.
También es la receta anti-desperdicio por excelencia: ¿te han quedado claras de huevo después de hacer una crema pastelera o una crème brûlée? Los congoleños son la respuesta. Se pueden disfrutar solos, o la base se puede sumergir en chocolate negro para la versión de pastelería de lujo.